La «infancia» de Italia como la conocemos hoy llega a Las Palmas como trasfondo de Pinocho

Las Palmas de Gran Canaria, 9 abr (EFE).

– Carlo Collodi publicó Pinocho por primera vez en 1881, como parte de un serial de artículos publicados en un periódico italiano, con un trasfondo sobre la «infancia» de Italia en medio de su reunificación que ahora se analizará en Las Palmas de Gran Canaria.

En el marco de la exposición ‘Pinocho, verdades y mentiras’, el colectivo Andersen, promotor de la misma, ha llevado hasta la Biblioteca Pública del Estado (BPE) de la capital grancanaria desde este jueves un enfoque analítico de la obra original del muñeco de madera más famoso de la literatura universal que, por ello, cuenta con miles de versiones diferentes que han ido desvirtuando su verdadero mensaje.

Un mensaje, según uno de los promotores de la exposición, José Jiménez, que refleja a modo de metáfora lo que fue la Italia de segunda mitad del siglo XIX, un conglomerado de pequeños estados que se fueron reunificando, pero con un costo muy grande.

Carlo Collodi, periodista liberal de la época, escribió Pinocho como un cuento infantil que escondía una enorme crítica social detrás.

Hizo ver, a través de las aventuras de este muñeco que quería ser humano, algunos de los problemas más acuciantes por los que atravesaba Italia y que no se vieron resueltos con la reunificación.

Así, denuncias de la corrupción política y en la justicia, de la pobreza extrema o de la cuestión del tratamiento a la infancia estaban presentes en el texto como alguna de las peripecias de Pinocho.

Desde hoy mismo y hasta el próximo 30 de abril, la Biblioteca Pública del Estado será el punto de encuentro para los amantes de la obra de Collodi y para quienes deseen profundizar en ella.

A través de algunos paneles, en general con poco texto y más elementos visuales, el Colectivo Andersen ha querido acercar Pinocho a los visitantes, incluyendo actividades para los más pequeños, postales sobre el cuento hechas por escolares y una colección de figuras y títeres de madera de distintas partes del mundo aportada por José Jaén.

La premisa con la que parte es «descubrir al verdadero Pinocho, el de Collodi», ha apuntado Jiménez, si bien ha matizado que el objetivo final no es otro que fomentar la lectura habitual entre la infancia y dar a conocer la obra entre el profesorado como una herramienta pedagógica para sus clases de Historia, al profundizar en el proceso de reunificación italiana que culminó en 1871, diez años antes de que Collodi publicara su primer fascículo.

Eso sí, para Jiménez «lo fundamental es la búsqueda de la libertad y qué hacer con la libertad de elección», sobre todo entre los más pequeños, teniendo en cuenta que Pinocho «siempre que eligió, lo hizo mal».

Un universo más alláMás allá de la imagen que se nos ha trasladado de Pinocho en base a la versión más mundialmente famosa de su historia -la del cine animado de Disney-, en el marco de la exposición, el colectivo busca darle una vuelta de tuerca.

Además de la muestra en sí, también se organizarán visitas escolares para que el alumnado de los centros educativos isleños pueda profundizar en esta historia universal, y habrá un ciclo de conferencias.

En esos encuentros, se hablará del valor filosófico y antropológico de la mentira, charla a cargo del doctor y profesor de Filosofía Jabel Ramírez -el 16 de abril a las 19:00 horas en la BPE- o de la metáfora que es esta obra sobre la juventud y las influencias externas, a cargo de la trabajadora social del Programa de Adopción y Acogimiento del Gobierno de Canarias Manuela Almendro -el 23 de abril a las 19:00 horas en el mismo lugar-.

Todo ello culminará el 15 de abril, desde las 17:00 horas, con una lectura continuada de la obra original, con partes que se leerán en braille y con lenguaje de signos.

La cita tendrá lugar en la Biblioteca Insular, en la plaza de las Ranas de la capital grancanaria.

Todo ello con la intención de hacer ver a la sociedad que Pinocho es mucho más que un muñeco al que le crece la nariz si cuenta mentiras -algo que solo ocurrió dos veces en toda la obra-, y sí un pequeño niño que, queriendo alcanzar su objetivo, cometió muchos errores -hasta cuatro veces murió durante la obra-.

EFEcas