Santa Cruz de Tenerife, 9 sep (EFE).
– La Universidad de La Laguna (ULL) ha puesto en marcha un laboratorio especializado en la determinación de la presencia de microplásticos en aguas.
El laboratorio, con sede en la Sección de Química, ha sido impulsado por el Grupo de Investigación en Química Analítica Aplicada, dirigido por el catedrático Javier Hernández Borges, según ha informado este martes la Universidad de La Laguna.
Aunque este recién creado laboratorio, denominado POLAR (Polymer Analysis and Researh), se ha especializado en la determinación de microplásticos en aguas de diferente índole, sus servicios también se extienden al análisis de otras sustancias y materias, como sales de mesa, suelos y bebidas, entre otras.
Para llevar a cabo estos análisis, se emplean técnicas avanzadas como la microespectroscopía de infrarrojos por transformada de Fourier (µFTIR), la pirólisis acoplada a cromatografía de gases con detección por espectrometría de masas (Py-GC-MS) y la estereomicroscopía.
Con el fin de asegurar la máxima fiabilidad en los resultados, el equipo de POLAR aplica un riguroso control de la contaminación de las muestras, puesto que estas pueden contaminarse fácilmente durante su manipulación con microplásticos aerovagantes dando lugar a falsos positivos, detalla la ULL en un comunicado.
Esto incluye la preparación y el análisis de las muestras en una sala limpia ISO-6, el uso de cámaras estancas para la manipulación de las muestras, la implementación de blancos de procedimiento y de ambiente de forma continua, y un estricto control de los reactivos y disolventes utilizados, entre otros.
Recuerda la ULL que los microplásticos son diminutas partículas sólidas insolubles en agua, compuestas total o parcialmente por polímeros 100% sintéticos o polímeros naturales modificados químicamente, que se han convertido en un problema ambiental de alcance global.
Su tamaño, entre 1 micrómetro y 5 milímetros, favorece su entrada en la cadena alimentaria y su resistencia a la degradación los convierte en contaminantes altamente persistentes que, con el tiempo, pueden fragmentarse en nanoplásticos prácticamente imposibles de eliminar.
Los últimos estudios publicados al respecto advierten de que pueden ser muchos los efectos negativos que los micro y nanoplásticos pueden tener sobre la salud humana.
El marco normativo europeo ya presta atención a este hecho, y así la directiva (UE) 2020/2184 incorpora a los microplásticos en una lista de vigilancia para evaluar sus riesgos sobre la salud y fija el 12 de enero de 2029 como límite para emitir un informe sobre su presencia en fuentes de agua de consumo.
Por otro lado, la recientemente aprobada directiva (UE) 2024/3019 establece también la obligatoriedad de determinar las concentraciones de microplásticos en los influentes y efluentes de estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), así como en sus lodos, siempre que estos se utilicen en agricultura.
La nueva unidad de transferencia POLAR nace, precisamente, con el objetivo de adelantarse a la implementación de ambas directivas en España, recalca la Universidad de La Laguna.
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