Santa Cruz de Tenerife, 7 abr (EFE).
– La Universidad de La Laguna (ULL) estudia, en colaboración con el Cabildo de Tenerife, la entrada escalonada y la implantación de barreras inteligentes, para primar el uso del vehículo privado compartido, en sus diferentes campus para el próximo curso académico.
Estas son dos de las principales medidas analizadas este lunes por la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, y el rector de la ULL, Francisco García, para reducir el tráfico en la autopista TF-5 asociado a la comunidad universitaria.
Solo con la entrada escalonada a los campus se detraerían unos 500 vehículos particulares al día en la autopista del norte en la hora punta, a las ocho de la mañana, ha enfatizado Dávila.
Francisco García ha explicado que por primera vez la ULL dispone de un «estudio pormenorizado», con datos «muy fiables y completos» sobre los horarios de entrada y salida en sus diferentes campus y centros de trabajo, y que a lo largo de este mes se fijarán los del próximo curso.
Ha abundado en que se está en conversaciones con los responsables de todos los centros universitarios para que «cada uno contribuya en la medida de sus posibilidades» a retrasar los horarios de entrada de las ocho de la mañana, que es el momento de mayor intensidad de uso de la TF-5, como ya se hizo antes con la Facultad de Medicina.
Sobre las barreras inteligentes, ha indicado que el sistema está actualmente en fase de licitación y que la filosofía del mismo es «premiar» a los vehículos de alta ocupación para que tengan plazas de aparcamiento a su disposición, y «discriminar» a los que tienen un solo viajero.
Además de estas dos medidas, el rector de la ULL ha avanzado que colaboran con el Cabildo en la continuación del carril guagua a la altura de la Facultad de Bellas Artes, así como en la cesión de uso de una parcela de su propiedad para que haga las veces de aparcamiento de guaguas mientras duren las obras en el intercambiador de La Laguna.
También han hablado el rector y la presidenta del Cabildo de las residencias universitarias desde una doble perspectiva: restar desplazamientos desde el norte y el sur y contribuir frente al problema de la escasez de oferta de viviendas de alquiler.
Francisco García ha ensalzado la «ejemplar apuesta» por el fomento del transporte público y ha indicado que, según un reciente barómetro del Consejo Social de la ULL, el 71% del alumnado lo usa para acudir a las facultades y los centros, lo cual representa «un incremento muy significativo».
Además, el 32% de los usuarios son chicos con edades que oscilan entre los 16 y los 24 años.
El año pasado las guaguas lanzadera a la universidad contabilizaron 26.
000 viajes, y este curso, al que se han incorporado dos nuevas líneas, una desde el sur, se contabilizaron más de 10.
000 hasta el pasado marzo.
Rosa Dávila ha sentenciado que «las guaguas lanzadera han funcionado», lo que «nos lleva a seguir incentivando transporte público a las universidades».
Ha agradecido a la universidad y al equipo del rector su «absoluta predisposición a colaborar» con el Cabildo «en este reto, desafío, de quitar vehículos particulares de las principales vías en horarios de máximo uso».
Dávila se ha referido a la ULL como «un gran aliado» y como «el municipio 32 de Tenerife», pues suma a 25.
000 personas, entre estudiantes y profesorado, que acceden a diario a sus diferentes campus y centros.
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