Las Palmas acogerá el 18 de mayo una de las manifestaciones de «Canarias tiene un límite»

Las Palmas de Gran Canaria, 8 may (EFE).

– Las Palmas de Gran Canaria acogerá el 18 de mayo una de las manifestaciones con el que diversos colectivos exigirán en las calles de todas las islas, menos La Gomera, un cambio de rumbo en el modelo de turismo de masas vigente en el archipiélago por su impacto en el territorio y sus habitantes.

Tras las movilizaciones del 20 de abril y el 20 de octubre, en las que miles de personas se movilizaron en defensa de un cambio que no ponga en riesgo la sostenibilidad de la vida en las islas, los promotores de la protesta «Canarias tiene un límite» denunciarán nuevamente «que las instituciones siguen haciendo oídos sordos».

Ante su silencio, estas movilizaciones pretenden que se vuelva a alzar la voz de la ciudadanía, para lo que también se movilizará a los canarios residentes en ciudades como Madrid, Barcelona, Granada, Valencia o Berlín, según ha informado este jueves en un comunicado una de las organizaciones que apoya esta causa: Derecho al Techo.

La protesta, impulsada por el movimiento «Canarias tiene un límite» y que en Gran Canaria partirá a las 11.

00 horas del Auditorio Alfredo Kraus, denuncia el modelo político, económico y de gestión territorial y poblacional que considera que «está llevando al archipiélago al colapso social, ecológico y habitacional».

Este movimiento estima que en Gran Canaria también se padecen las consecuencias de este modelo depredador, ya que, el Plan Insular de Ordenación de 2022 «permite la creación de más de 129.

000 nuevas camas turísticas —casi tantas como las que ya existen—», lo que, a juicio de sus promotores, «evidencia un rumbo insostenible, contradiciendo el discurso institucional de sostenibilidad y ecoisla».

«El nuevo hotel de Lopesan junto a ExpoMeloneras (1.

200 camas), megaproyectos como Dreamland, el Siam Park o el tren al sur siguen acaparando territorio y recursos y profundizando en un modelo que excluye a la mayoría y beneficia a unos pocos», refiere el manifiesto.

También rechaza este movimiento el proyecto de la central de bombeo Chira-Soria al «no aceptar que se presente como una solución sostenible» lo que consideran que es «una operación especulativa que entrega recursos naturales a manos privadas con un coste desmesurado, tanto para el medio ambiente como para la población».

En opinión de los promotores de estas protestas, el modelo de transición energética que se promueve en las islas, «en lugar de priorizar el aprovechamiento de zonas ya antropizadas, como tejados, cubiertas o espacios urbanos, apuesta por proyectos de renovables en suelo rústico, agrario o protegido, lo que está generando nuevos conflictos sociales y ecológicos, y perpetuando una lógica extractivista bajo un nuevo disfraz».

«Nos sumamos a este grito colectivo porque no estamos dispuestas a seguir aceptando que el territorio, el agua, la vivienda y el futuro estén al servicio del turismo de masas y la especulación», aseveran.

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