Santa Cruz De Tenerife, 2 mar (EFE).
– Profesionales del ámbito de la veterinaria han debatido en Santa Cruz de Tenerife sobre una cuestión que genera inquietud en este sector y en las familias: los eventos neurológicos en animales de compañía, esto es, epilepsia, convulsiones y otros eventos paroxísticos en mascotas.
Esta cuestión ha sido tratada en la segunda edición de los “Jueves de Veterinaria”, organizada por el Colegio de la Profesión Veterinaria de Santa Cruz de Tenerife, según ha informado la entidad colegial este lunes en un comunicado.
En esta ocasión el encuentro contó con la participación de Carles Morales, neurólogo clínico y neurocirujano especializado en pequeños animales, que explicó que los eventos paroxísticos —convulsiones o ciertos movimientos involuntarios— pueden tener su origen tanto en el sistema nervioso como en otros sistemas del organismo.
Aunque en medicina humana estos cuadros están bien descritos, en perros aún existe un menor desarrollo en su identificación y comprensión, añadió el especialista, quien insistió en una idea clave: “El problema no es la crisis en sí, sino la causa que la provoca”.
Mientras que algunos episodios pueden deberse a predisposiciones genéticas o familiares sin consecuencias graves, otros pueden ser la manifestación de enfermedades de base más serias, como tumores intracraneales, que condicionan un pronóstico menos favorable, añadió.
Uno de los aspectos más destacados de la charla fue la importancia de las familias pues, ante un episodio fuera de lo normal, la primera recomendación es mantener la calma ya que la mayoría de estos eventos son breves, duran segundos o pocos minutos, y no suelen poner en peligro la vida del animal.
Morales subrayó que, dado que estos episodios suelen producirse en casa y rara vez en la clínica, resulta de gran ayuda que los cuidadores observen con atención lo que ocurre y, si es posible, graben el episodio.
Aunque no es sencillo hacerlo en un momento de tensión emocional, estos vídeos aportan información muy valiosa al veterinario para orientar el diagnóstico, precisó.
Solo en el caso de que el episodio sea prolongado o no cese —como ocurre en algunas crisis epilépticas graves— se recomienda acudir de inmediato a la clínica, incluso mientras el evento está en curso.
Además existen cuadros como las discinesias paroxísticas, movimientos involuntarios que pueden desencadenarse por excitación, por ejemplo cuando el animal se muestra especialmente contento.
En estos casos, no siempre se identifica una enfermedad subyacente que requiera tratamiento y la necesidad de intervenir y la gravedad del cuadro dependen del tipo de evento y de su causa.
Así, algunos animales requerirán tratamiento de por vida, mientras que otros podrán llevar una vida completamente normal sin medicación.
El ponente confirmó que existen razas con mayor predisposición a sufrir determinados tipos de crisis, ya sean epilépticas o movimientos involuntarios, e incluso en algunos casos se conocen los genes implicados en estos paroxismos.
En cuanto a los tratamientos, Morales explicó que existen diversos fármacos eficaces, pero también destacó un enfoque cada vez más relevante en los últimos años: la intervención sobre el eje intestino-cerebro.
En determinados pacientes, cambios dietéticos y la modificación de la microbiota pueden resultar beneficiosos, llegando incluso a reducir la necesidad de medicación.
Aunque la charla se centró principalmente en perros y gatos, el neurólogo recordó que conejos, ratas, loros, reptiles e incluso primates pueden presentar alteraciones del sistema nervioso.
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