Las Palmas de Gran Canaria, 3 nov (EFE).
– El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, considera que la salida del Sáhara de la MINURSO, la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum, puede suponer un riesgo para la seguridad de Canarias, ya que teme que la ausencia de supervisión internacional derive en una escalada de las hostilidades entre Marruecos y el Polisario.
«No se trata de alarmar.
Se trata de no llegar tarde», ha sostenido el presidente insular en un comunicado donde ha destacado que «la estabilidad del entorno atlántico constituye una cuestión de primer orden para el futuro económico, social e institucional de las islas».
Morales ha advertido de que lo que ocurre en el Sáhara Occidental «no puede considerarse un asunto lejano ni ajeno al archipiélago, por sus implicaciones sobre los espacios marítimos, la gestión aérea, la actividad portuaria y los movimientos migratorios».
Por ese motivo, ha solicitado al Gobierno de España y a la Unión Europea una «respuesta urgente» que garantice además el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.
Morales ha insistido que las consecuencias del nuevo escenario no se limitan al futuro del Sáhara Occidental y que afectan a la posición de Canarias en el Atlántico y en su capacidad para defender sus propios intereses.
El presidente insular ha reclamado que el Gobierno de España garantice que el archipiélago participe en las decisiones relacionadas con sus aguas, su espacio aéreo y su seguridad, y ha solicitado garantías jurídicas y políticas sobre los intereses del archipiélago en la delimitación marítima y en el entorno del monte Tropic, un volcán submarino con importantes recursos naturales.
Además, ha defendido reforzar la vigilancia marítima y aérea y proteger infraestructuras estratégicas como puertos, aeropuertos, cables submarinos y sistemas energéticos.
El presidente del Cabildo ha alertado asimismo de que un aumento de la inestabilidad regional podría afectar a la actividad del Puerto de La Luz y de Las Palmas y a la confianza de las navieras que operan en Canarias.
En este contexto, ha reiterado su rechazo a la entrada de la empresa pública marroquí Marsa Maroc en Boluda Maritime Terminals, una operación que considera «especialmente sensible» por su posible incidencia en infraestructuras portuarias estratégicas de las islas.
Morales ha vinculado también la seguridad del archipiélago con la autonomía energética y ha defendido el impulso de las energías renovables y la eólica marina para reducir dependencias exteriores.
Pese a sus advertencias, ha subrayado que la defensa de los intereses de Canarias es «plenamente compatible» con unas relaciones de cooperación y buena vecindad con Marruecos, al estimar que sus planteamientos no responden a una posición de hostilidad con el país vecino.
Morales ha pedido que España impulse en Naciones Unidas un mecanismo de verificación que dé continuidad a la labor de observación de la MINURSO y que se oponga a cualquier intento de retirar el Sáhara Occidental de la agenda del Consejo de Seguridad y de la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, encargada de los asuntos de descolonización.
Además, ha denunciado la falta de pronunciamientos de los gobiernos de España y Canarias.
«El silencio no es neutral.
Cuando quien tiene responsabilidades históricas y jurídicas calla, otros ocupan el espacio», ha afirmado.
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