Las Palmas de Gran Canaria, 25 nov (EFE).
– Pacientes y sanitarios de la Unidad de Lesiones Medulares del Hospital Insular de Gran Canaria celebran estos días el 25 aniversario de su existencia, que ha posibilitado mejorar las expectativas de recuperación y la calidad de vida de quienes padecen dichas patologías.
Su apertura a comienzos de siglo evitó ya, de entrada, que al trauma de quedar inmovilizado se sumara el de tener que ser trasladado para recibir tratamiento fuera de Canarias, como era inevitable hasta entonces, pero su avance y mejora ha permitido recuperar una relativa normalidad en sus vidas a sus pacientes.
Cerca de un 30 % de los lesionados medulares que pasan por la unidad logra volver a caminar, aunque sea con ayuda de bastones o muletas, pero son muchos más quienes recobran las ganas de vivir y se incorporan a actividades que les parecían imposibles al llegar, según ha relatado este martes uno de sus médicos, José Luis Méndez.
Un veterano que presta servicio en ella desde que se inaugurara el 17 de noviembre de 2000 y recuerda cómo hasta esa fecha no quedaba más remedio que desplazar a Barcelona, Toledo u otros destinos peninsulares a pacientes de la isla con fracturas de columna.
Méndez ha valorado que, un cuarto de siglo después, en el Insular tengan la oportunidad no solo de ser atendidos, sino que dispongan además de ayuda psicológica, de una terraza, un gimnasio e innovadoras máquinas que le ayuden a sacar el máximo partido de la movilidad que puedan recuperar.
Incluido un exoesqueleto mecánico que auxilia en los intentos de volver aprender a caminar a personas condenadas, de entrada, a permanecer atadas a una cama, y que han mostrado con orgullo a lo periodistas con motivo de este aniversario José Luis Méndez y su compañera Ana Delia Ramos, enfermera supervisora del área.
Ramos ha subrayado la importancia que para conseguir mejoras tiene el ánimo con que encaren sus terapias los pacientes de la unidad, así como el cariño y respaldo que reciban de sus parientes y amistades, «porque no es lo mismo afrontarlo con pesimismo y resignación que con espíritu de superación y esperanza», ha dicho.
En sintonía con sus palabras, el veterano paciente Eduardo Martínez, en silla de ruedas a raíz de que se rompiera varias vértebras en un accidente cuando montaba en bicicleta en 2012, a la edad de 36 años, ha contado cómo el apoyo de su círculo de amigos y familiar, y en especial su esposa, fue decisivo para que pudiera dejar atrás la primera etapa de «shock, ira y autocompasión» que atravesó al ser hospitalizado.
Luego logró encarar su problema con otra actitud más favorable que, más de doce años después, le ha llevado a recobrar en buena parte su vida de siempre y hasta a volver a practicar varios deportes, compitiendo incluso en ligas de ámbito nacional, pese a no poder caminar.
Especialmente en el terreno de la natación, donde ha llegado a participar en travesías entre Lanzarote y La Graciosa no aptas para mucha gente sin patología alguna y a aventajar a no pocos contrincantes con su movilidad intacta.
Como sucedió en una ocasión en la que «participamos 240 personas y quedé en el puesto 180, por delante de otras 60 que debe ser que no le dieron lo bastante fuerte a sus piernas», a pesar de que sí podían disponer de ellas, ha rememorado sin ocultar una sonrisa.
Valorado por compañeros de males y por el personal médico que trabaja en la unidad, Eduardo Martínez sigue teniendo que pasar por allí, como mínimo, una vez al año para una obligada revisión a fin de prevenir complicaciones de su estado, pero acude mucho más a menudo, varias veces al mes incluso, animando a otros a seguir su ejemplo, dando consejos y captando nuevos fichajes para sus equipos.
Porque no solo nada.
Ahora se dedica también al tiro con arco y a invitar a hacerlo a su lado a cualquiera con posibilidades de hacerlo pese a sus lesiones medulares, repartiendo saludos y mensajes de positividad siempre con actitud jovial, tanto que se ha erigido en «el mejor psicólogo con que contamos entre nosotros», en una opinión de Méndez que ha dicho comparte también Ana Delia Ramos.
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