Santa Cruz de Tenerife, 28 abr (EFE).
– La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha celebrado este martes la última jornada del juicio contra un taxista acusado de una agresión sexual a una joven de 22 años, sesión que ha estado marcado por la contradicción de los informes periciales presentados por las partes.
Mientras la psicóloga de la Audiencia detectó en la víctima síntomas de estrés postraumático, bloqueos y depresión, los especialistas de la defensa cuestionaron la veracidad del relato.
Asimismo, los análisis genéticos confirmaron que los restos hallados en el cuerpo de la joven tienen una probabilidad de 81 millones de veces de pertenecer al acusado.
El procesado negó los hechos y relató que en septiembre de 2022 recogió a la joven en Adeje para trasladarla hasta el domicilio en el que se hospedaba con su familia y fue en ese trayecto en el que se produjo la supuesta agresión.
Según la versión del acusado, el ADN hallado se debe a que, tras siete años de servicio, sus restos biológicos están «por todo el coche», y justificó las paradas registradas en las cámaras de seguridad como un momento para comprar bebidas.
El fiscal y la acusación particular mantienen su petición de diez años de cárcel y pago de 25.
000 euros al considerar que en las dos jornadas del juicio ha quedado “perfectamente” acreditada la agresión y la versión del acusado está “llena de contradicciones” sobre lo ocurrido y el origen de lesiones y restos.
La defensa, por el contrario cree que no se ha presentado prueba alguna que demuestre la culpabilidad de su cliente y repasó las distintas versiones que ha dado la joven en estos años sobre la secuencia del recorrido por lo que, en su opinión, no se cumple con el requisito de que se esté ante un relato “coherente y continuado”.
El médico que la atendió considera que las heridas en las rodillas son compatibles con la posición que le obligaron a adoptar durante la agresión.
Otro perito aportado por la defensa dijo que el coche que utiliza el acusado no puede ser bloqueado desde dentro, sino por afuera y en algunos modelos las puertas traseras para intentar desmontar la versión de la víctima de que en un momento dado no pudo salir del taxi.
EFEnra/spf1012088