Santa Cruz de Tenerife, 12 nov (EFE).
– La Fiscalía de Santa Cruz de Tenerife pide para una mujer que será juzgada la próxima semana en la Audiencia Provincial una pena de 18 años de cárcel por considerarla autora de un delito de incendio del edificio en el que residía, al que no podrá acercarse diez años después de salir de prisión, si es condenada.
El Ministerio Público solicita que la procesada indemnice a las compañías aseguradoras en 59.
000 euros, cantidad en la que han sido tasados los daños producidos por el fuego, más el pago de otros 826 a una vecina a quien no consta que haya recibido pago alguno.
La procesada residía en la vivienda propiedad de su abuela, que compartía con otros dos inquilinos a los que alquilaba sus habitaciones, y una noche se dirigió a un cuarto que había junto a la cocina, que usaba como almacén y estaba repleto enseres de madera, muebles y ropa, y prendió fuego usando gasolina o tan sólo cerillas.
Todo ello, según el escrito de la Fiscalía, “a sabiendas del peligro que su acción implicaba hacia la seguridad de su vivienda, la del propio edificio y de la vida e integridad física de los residentes”, entre ellos personas de edad avanzada y con problemas de movilidad, de los que uno incluso usaba una silla de ruedas.
Debido al calor provocado por las llamas, los gases, humos y olor a quemado, uno de los inquilinos cuya habitación estaba más cerca del sitio donde se inició el fuego advirtió lo que ocurría y salió al rellano cuando las llamas se extendían por toda la casa.
Pese a la intensa humareda pudo ver a la acusada mientras permanecía en la cocina lavándose las manos, por lo que avisó al otro inquilino que estaba dormido y a los demás vecinos del edificio, a la policía y bomberos.
Mientras, el fuego y los gases tóxicos se iban extendiendo por los cinco pisos, de modo que entraban en cada una de las casas arriesgando la vida de sus inquilinos.
Uno de los perjudicados accedió a la vivienda de la acusada con un extintor pero tuvo que salir debido a que la inhalación de humo le imposibilitaba acercarse al foco del incendio.
Algunos de los vecinos pudieron salir del edificio menos los de las plantas altas, quienes tuvieron que refugiarse en sus balcones y azoteas, donde fueron auxiliados por los bomberos, mientras que los servicios sanitarios auxiliaron a quien intentó apagar el fuego y lo llevaron a un hospital.
Otros vecinos también tuvieron que ser atendidos en el mismo lugar por las ambulancias medicalizadas dado su estado físico y nerviosismo en el que se encontraban.
Los daños fueron valorados conjuntamente en casi 59.
000 euros, en cantidades que oscilaban entre un mínimo de 500 euros a los 30.
000, que se corresponden en este último caso a daños provocados en los lugares comunes del inmueble, gastos cubiertos por los seguros.
La procesada se encuentra en situación de prisión provisional por estos hechos desde el mismo día del incendio.
En el escrito de Fiscalía se recuerda que en otra ocasión cuando la mujer se encontraba en la cocina prendió fuego a una botella de plástico que estaba en la mesa que se derritió.
Este hecho fue advertido por uno de los inquilinos, quien le recriminó su actitud y pidió a la acusada que apagara el fuego, a lo que hizo caso omiso mientras repetía: “Mi santo hoy va a tener fuego”.
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