Sanidad activa la fase de seguimiento del estudio sobre el impacto del volcán en la salud

Santa Cruz de La Palma, 20 nov.

(EFE).

– La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias ha puesto en marcha la fase de seguimiento del estudio ISVOLCAN, una investigación destinada a evaluar las consecuencias de la erupción del volcán Tajogaite en la salud de la población de La Palma.

El proyecto, coordinado por la Unidad de Investigación del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, implica a 1.

334 personas seleccionadas aleatoriamente entre residentes adultos de las comarcas este y oeste de la isla.

La investigadora Cristo Rodríguez, del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria y de la Gerencia de Atención Primaria de Tenerife, ha destacado que el trabajo ha superado la fase inicial de reclutamiento y recogida de datos, que comenzó en enero de 2022 e incluyó cuestionarios de salud, exploraciones físicas y análisis de sangre.

Uno de los artículos científicos que recogen las conclusiones de ISVOLCAN analiza los síntomas referidos por 857 participantes durante la erupción, de los cuales el 90 % realizó labores de limpieza de ceniza.

Las molestias más frecuentes fueron irritación ocular (45,9 %), insomnio (44,9 %), ansiedad y depresión (44,7 %) y síntomas respiratorios (36,4 %), además de una mayor probabilidad de sufrir problemas respiratorios y trastornos de salud mental en los habitantes de la comarca oeste de la isla, donde se sitúa el Tajogaite.

El segundo artículo recoge los resultados de la biomonitorización de 393 residentes en la comarca oeste, y señala que quienes vivían a menos de 6,5 kilómetros del volcán registraron niveles significativamente más altos de aluminio y titanio, aunque no alcanzan valores considerados tóxicos.

Los investigadores también detectaron mayores concentraciones de cadmio y plomo en personas fumadoras, así como niveles elevados de níquel y cobre en quienes participaron en tareas de limpieza, incluso utilizando medidas de protección.

Un tercer análisis se centra en el estrés postraumático (TEPT) asociado al proceso eruptivo.

Las puntuaciones más altas se registraron en mujeres, personas evacuadas, individuos con menor nivel educativo o antecedentes de depresión, así como entre quienes vivían más cerca del volcán o estuvieron expuestos a peor calidad del aire.

Rodríguez anunció que la investigación ha iniciado ya la fase de seguimiento, que permitirá vincular los datos clínicos y epidemiológicos de los participantes con los niveles de exposición registrados después de la erupción.

En 2026 se convocará nuevamente a los participantes para realizar nuevas pruebas físicas, cuestionarios y extracciones de sangre que permitan comparar la evolución de los indicadores y continuar la biomonitorización de contaminantes.

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