Las Palmas de Gran Canaria, 20 ago (EFE).
– Santa Brígida se ha convertido en el primer municipio de Gran Canaria en contar con una compostadora comunitaria, en el marco del proyecto ‘Gran Canaria Composta’, para fomentar la gestión sostenible de residuos orgánicos, ha informado el Cabildo este miércoles en un comunicado.
La instalación, que forma parte de la I Campaña Insular de Compostaje Doméstico y Comunitario, promovida por la Consejería de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento del Cabildo, pretende transformar los residuos orgánicos en compost natural que mejore la fertilidad del suelo, aporte nutrientes esenciales, proteja frente a plagas y reduzca el uso de fertilizantes químicos.
El proyecto, bajo el lema ‘El mejor residuo es el que no se genera’, fomentará la gestión sostenible de residuos en los 21 municipios de la isla, comenzando en Santa Brígida con la participación de 30 familias residentes que ya se han seleccionado para esta experiencia piloto.
«Cada habitante genera, en promedio, 1,46 kilos de residuos al día, de los cuales un 42 % es materia orgánica», ha señalado el Cabildo, al resaltar que las unidades familiares que participan se convierten en «agentes de cambio hacia un modelo de vida más sostenible»; y ha indicado que las personas interesadas en participar en el programa pueden inscribirse a través del correo electrónico gestionderesiduos@santabrigida.
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Durante una visita institucional al municipio, el consejero insular de Medio Ambiente, Raúl García Brink, ha valorado los avances del programa, destacando que han «repartido más de 730 composteras domésticas, instalado más de 130 composteras comunitarias en centros educativos y realizado 89 talleres escolares en toda la isla», y que en Santa Brígida están «dando formación específica a los usuarios y técnicos municipales» involucrados en el proyecto.
El alcalde de Santa Brígida, José Armengol, ha destacado que su objetivo es «reducir la generación de residuos que llega al vertedero y alivia los costes económicos que soporta el municipio».
La concejal de Medio Ambiente, María Sánchez-Fernaud, ha recalcado que «este sistema demuestra cómo un residuo puede convertirse en recurso» y ha definido la compostadora como una herramienta clave para avanzar «hacia un municipio más verde, autosuficiente y resiliente».
Además, el Cabildo ha reconocido la labor del Colegio Heidelberg por su implicación en el compostaje a través del programa educativo ‘Heidelverde’, que promueve la sostenibilidad y la responsabilidad ecológica en el entorno escolar.
EFEarm/mrgz