Las Palmas de Gran Canaria, 11 may (EFE).
– La imagen impersonal y hasta amenazante que estigmatiza a la inmigración africana, influida por noticias más centradas en cifras que individuos o discursos políticos interesados, desaparece al conocer a quienes llegan en barcas precarias y ver que son solo «personas que buscan una buena vida», según voluntarias del Banco de Alimentos de Las Palmas.
Una institución que ha ofrecido una oportunidad de empleo a una veintena de chicos africanos al organizar actividades formativas destinadas a capacitarlos como mozos de almacén, manipuladores de alimentos y carretilleros trabajando en sus instalaciones guiados por tutoras voluntarias suministradas por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Alumnas de cursos avanzados de la institución académica que han ayudado sobre todo a superar las barreras del idioma a esos jóvenes, cuyo esfuerzo, voluntad y progreso han alabado este lunes al asistir en la sede del Banco de Alimentos al acto de entrega de las acreditaciones de su formación profesional.
Los títulos que certifican su cualificación son un reconocimiento que han conseguido «trabajando con muchas ganas», según ha asegurado la universitaria y tutora ocasional Natalia Morales, que les ha acompañado complementando con clases de español relacionado con la inserción laboral un programa de 400 horas de aprendizaje práctico que han seguido haciendo voluntariado en la organización social.
La estudiante metida a profesora ha valorado la experiencia que le ha reportado la iniciativa y, en especial, cómo ha transformado la visión mediatizada que tenía antes de los inmigrantes africanos, respecto a la cual ha declarado, tajante: «a mí, la verdad, me ha cambiado mucho la perspectiva».
Porque «honestamente, la verdad, una siempre tiene una idea preconcebida de los inmigrantes, pero al final son personas que vienen aquí en busca de una buena vida, una vida de calidad», ha argumentado, secundada en su parecer por su compañera Carmen Pérez, otra de las voluntarias de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Su labor ha sido agradecida por algunos de sus pupilos que han hablado para los medios de comunicación, como Suleiman Yalo, que, apenas superando la mayoría de edad tras haber arribado a Canarias caso dos años atrás siendo un niño, ha valorado la formación que ha ido recibiendo a través de este programa y otros en los que ha participado.
El joven ha relatado, al respecto, que ha tenido aprendizajes de materias diversas, desde fontanería o mantenimiento de carreteras a mozo de almacén y hasta informática.
Suleiman Yalo ha dicho apreciar especialmente cómo toda esa trayectoria le ha ayudado a integrarse en un entorno en principio extraño, «porque -ha declarado- al llegar aquí, piensas: no va a ser fácil, pero si pones un poquito de tu parte y te abres, acabas por avanzar».
Los resultados de esta iniciativa han sido alabados también por el presidente del Banco de Alimentos de Las Palmas, Pedro Llorca, y el rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Lluís Serra.
El rector ha adelantado, de hecho, que, dado el éxito de esta formación para chicos inmigrantes, ya se está preparando una nueva edición del curso en colaboración con el Banco de Alimentos para que más jóvenes africanos tengan la posibilidad de aprender allí un oficio.
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