Santa Cruz de Tenerife, 5 ago (EFE).
– La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha impuesto tres años de cárcel y multa de 202 euros a un hombre al que se le intervinieron 38 pastillas de la droga sintética MDMA y 1,5 gramos de ketamina cuando intentaba entrar en un festival de música en el municipio tinerfeño de Granadilla de Abona.
El hombre de 45 años fue interceptado por la guardia civil a las 17:30 horas del 2 de septiembre de 2023, al detectar un perro que llevaba alguna sustancia estupefaciente cuando accedía al recinto situado en la localidad de San Miguel de Abona.
En el bolsillo tenía las pastillas, consideradas como sustancia que causa grave daño a la salud, con un peso de cinco gramos y medio y una pureza del 66% que la Sala cree probado que estaban destinadas a su venta entre los asistentes al festival, lo que le hubiera reportado un beneficio de 202 euros.
Sospecha que es reforzada porque además portaba 220 euros que se consideraron fruto de la venta de estas sustancias a terceros.
El cálculo del precio de las pastillas se hace teniendo en cuenta que en aquel momento el coste en el mercado clandestino alcanzaba aproximadamente 45 euros el gramo.
Según la sentencia, la ketamina estaba en un bote de cristal, tenía una riqueza de 86% y su valor estimado es de 43 euros pero en este caso se considera que posiblemente sí iba a servir para consumo propio o a invitar a terceros.
El procesado ya había sido condenado en 2015 por la Audiencia Provincial de Las Palmas a tres años y diez meses de prisión, pena extinguida el 13 de febrero de 2019.
En la sentencia, no se ha tenido en cuenta el argumento de la defensa de que en el momento en el que fue interceptado tuviera sus facultades mentales afectadas por el consumo de drogas y alcohol.
El acusado reconoce los hechos, no cuestionó la posesión de las sustancias y dijo que en aquel momento ya había consumido dos pastillas de éxtasis o metanfetamina, tal y como solía hacer habitualmente cuando salía de fiestas y especialmente en festivales de música electrónica.
Dijo que las sustancias las acababa de adquirir a un proveedor del que no dio dato alguno y tampoco prosperó su argumento de que en su totalidad iban destinadas a consumo propio en el recinto y que las sobrantes se las llevaría a su casa.
El fallo considera que las drogas incautadas exceden el consumo diario, dado que es imposible ingerirlas en un día por sus efectos y su distribución en sobres-paquetes, sirve para facilitar la venta en este tipo de festivales, a lo que se uniría el hecho de haberle encontrado una suma considerable de dinero.
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