Las Palmas de Gran Canaria, 30 oct (EFE).
– El colectivo Turcón–Ecologistas en Acción ha presentado una denuncia ante el Gobierno de Canarias, Costas y el Ayuntamiento de Telde para exigir alejar las jaulas marinas de Telde por la «reiterada contaminación» de las playas.
Como ha adelantado en un comunicado, ha solicitado la revisión del Informe de Impacto Ambiental del proyecto de cultivo de lubina frente a las costas de Salinetas, Melenara y Ojos de Garza, explotado por Aquanaria S.
L.
El colectivo reclama «investigaciones específicas e independientes» que analicen la «verdadera magnitud del impacto» ante lo que han denunciado como «falta de control y la reiteración de los episodios de contaminación visible».
Por ello, solicita el alejamiento o la reubicación de las jaulas marinas a zonas más profundas y alejadas del litoral, para evitar su afección directa sobre las playas de Telde, tal y como establece el PROAC (Plan Regional de Ordenación de la Acuicultura).
El colectivo explica que desde hace más de dos décadas, los vecinos y vecinas del litoral de Telde «sufren episodios recurrentes de contaminación marina» con problemas de «acumulación de bolas de pienso, restos grasos y películas aceitosas que ensucian las aguas, generan malos olores y deterioran la calidad ambiental de las playas».
Los primeros registros de esta situación «datan de principios de los años 2000, sin que las administraciones competentes hayan adoptado medidas efectivas» para atajar el problema, denuncia.
“No estamos ante un hecho puntual, sino ante una contaminación crónica que se repite cada vez que soplan vientos del Este, Sur o Sureste, condiciones cada vez más frecuentes en un escenario de cambio climático”, ha subrayado Turcón.
La organización ecologista alerta de que el Informe de Impacto Ambiental aprobado en 2022 «no evalúa adecuadamente estos impactos, a pesar de ser previsibles y constatables en otras instalaciones de acuicultura intensiva» ni tampoco incluye estudios sobre la deriva de grasas y piensos, el impacto sobre la calidad del agua de baño o la salubridad de las playas afectadas.
La Directiva Europea de Aguas de Baño «no es suficiente para abordar este tipo de contaminación» ya que «las analíticas habituales, centradas en bacterias de origen fecal, no detectan nutrientes, compuestos orgánicos, antibióticos o restos de pienso y heces de peces», que también pueden afectar a la salud pública y al ecosistema costero.
Turcón-EeA ha pedido «análisis mucho más completos» que contemplen nutrientes (nitratos y fosfatos): Indicadores de contaminación por alimentos no consumidos y desechos de los peces; compuestos orgánicos subproductos de la acuicultura; antibióticos y fármacos utilizados en las granjas acuícolas para prevenir y tratar enfermedades; microorganismos patógenos específicos de las heces de los peces perjudiciales para la salud humana o que se puedan desarrollar en el proceso de putrefacción de los piensos para peces.
“Es inaceptable que en pleno 2025 sigamos viendo las mismas manchas aceitosas que hace veinte años», denuncia el colectivo ecologista.
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