Santa Cruz de Tenerife, 3 mar (EFE).
– La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha impuesto un año y medio de prisión y el pago de 70 euros de multa a un joven al que la Guardia Civil encontró en su poder siete tipos de drogas con diversas cantidades durante la Fiesta de la Luna de 2020.
La intervención policial tuvo lugar en El Médano el 5 de febrero de 2020 cuando el acusado y otra persona, según los agentes o tres según la defensa, estaban dentro de un coche en una actitud que para la policía resultó sospechosa.
En posesión del joven se encontró ketamina, MDMA, cocaína, anfetamina, LSD, cannabis y heroína en cantidades que oscilaban entre casi 3 gramos y un tercio y purezas de un máximo de un 81% y un mínimo de 3 por ciento.
Durante el juicio, el abogado defensor del joven, que no tiene antecedentes penales, alegó que si se sumara el peso neto de las distintas partidas apenas se alcanzarían los 5,5 gramos y para demostrar lo que supone esta cantidad en el juicio exhibió una bolsa de azúcar que contiene 7 gramos, lo que daría un beneficio de 144 euros más otros 200 en su poder.
La Sala entiende que se dan las circunstancias para aceptar la atenuante de dilaciones indebidas como son que el retraso en tramitar la causa sea injustificado, extraordinario, no sea atribuible al inculpado ni a la complejidad de la causa.
En este caso concreto desde que ocurrieron los hechos en febrero de 2020 a la celebración del juicio habían transcurrido 6 años en los que se registraron retrasos en los análisis o debido a prácticas de diligencias complementarias solicitadas por la Fiscalía.
Sin embargo, se rechazan otros argumentos como que no había acta de intervención, desaparición de las sustancias incautadas y tampoco se podía descartar de forma concluyente que las drogas iban a ser utilizadas para consumo propio y no a su venta.
De hecho, los guardias civiles que intervinieron en el juicio relataron que sobre las 18:30 horas de aquel domingo vieron el coche aparcado en un descampado y como uno de los ocupantes le entregaba 20 euros al encausado a cambio de una bolsa y que cuando éste los vio tiró otra con todas las sustancias al suelo.
En su turno de última palabra el procesado dijo que estaba muy arrepentido, que ya había encausado su vida, tenía pareja estable y de hecho estaba a punto de acabar una carrera.
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