Selena Millares rehabilita en ‘Al calor de tu nombre’ a «un gran olvidado»: José Almoina

Carlos Alberto FernándezVigo, 11 jun (EFE).

– «Somos un país que ha olvidado a sus exiliados», sostiene la escritora y filóloga canaria Selena Millares, que rehabilita en ‘Al calor de tu nombre’ al republicano José Almoina (1903–1960), quien sufrió el exilio, fue secretario del dictador Rafael Trujillo en Santo Domingo y denunció las atrocidades de ese régimen, lo que le acabó costando la vida en México.

La novela desgrana la vida de este gallego que fue firme militante del PSOE hace un siglo, aceptó trabajar como secretario particular de Trujillo y llegó a ser preceptor de su hijo, así que sus compañeros de exilio lo trataron de traidor, y, finalmente, lo desenmascaró en el libro, firmado con pseudónimo, ‘Una satrapía en el Caribe’.

Millares cuenta a EFE en Vigo que en 2015 descubrió la figura de Almoina, «del que nunca había tenido noticia», al encontrar ese libro en el transcurso de una investigación histórica en Santo Domingo.

Era un «libelo contra la dictadura, arriesgadísimo, muy valiente, y le costó la persecución toda su vida».

Indagó sin entender por qué el lucense era «un gran olvidado».

No comprendía «ese silencio» alrededor de un hombre que había «hecho un acto de tal nobleza como arriesgar su vida por un ideal y por la libertad y la democracia de otro país».

Consciente de que, además, España es «un país que ha olvidado a sus exiliados», reparó en la «leyenda negra» sobre Almoina y dio con «alguna investigación sobre él en Galicia», pero sin llegar a «rehabilitar» a este personaje al que se consideraba «héroe impuro».

«No lo trataban como un héroe, sino como un infame, un traidor, un delator», señala Millares, quien descubrió que «ese lado oscuro» de Almoina era, en realidad, «una gran mentira creada por sus enemigos, por un historiador dominicano, hijo de uno de los cortesanos de Trujillo», que en realidad «blanqueaba la memoria de su padre».

Así que decidió volver a acercarse, «sin prejuicios», a su memoria y surgió la novela, en la que le tocó asumir el rol de una «arqueóloga» que se encontró «las piedras de un edificio en ruinas» y que tuvo que volverlo a construir con la dificultad de tener delante a un masón.

«Buena parte de su educación política e intelectual» transcurrió en el silencio y la discreción.

Advierte Millares que no presenta una biografía, pero que su libro sí da una «imagen bastante certera y aceptable de lo que fue Almoina», como le confirmó la hija menor del protagonista, Leticia.

A la escritora, que admite que acercarse a la familia de Almoina resulta «muy difícil» porque han vivido en la «más absoluta discreción» tras ser perseguidos después del asesinato de su padre, ese ‘feedback’ de la hija le «tranquilizó mucho».

Una galería de personajes en la Guerra Civil y el exilioAunque él es el personaje principal, por el libro transcurren los que «había alrededor», una «galería» que permite trazar un «un recorrido por la intrahistoria» de la Guerra Civil y el exilio en un país en el que, señala la autora, «somos todos hijos del silencio porque no se ha comunicado suficientemente lo que ocurrió».

Junto a José, aparece Pilar, su mujer.

Son «una pareja casi cervantina»: él representa el «idealismo extremo» y ella, el «realismo» y «se necesitan mutuamente».

También sufrió las cárceles del franquismo «de una manera terrible», junto a su hija, y vivió seis meses «muchísimas calamidades» en prisión, algo que relató y publicó en francés y en inglés, con «valentía y coraje».

‘Al calor de tu nombre’, cuenta Millares, es un verso de un poema imaginario de Almoina que aparece en el libro y que dedica a su compañera, pero «al mismo tiempo es mucho más», porque él, «un gran intelectual y un enamorado de los libros, de la palabra, del erasmismo, de la filología y la historia, vive al calor de las palabras» entendidas como «libertad, futuro, democracia o paz».

Catedrática de Literatura Hispanoamericana, la escritora introduce en el relato expresiones gallegas y del español de América Latina de una manera «sutil», no cansina, y revela una anécdota del libro que llevó a «la persecución y la muerte» a Almoina: lo firmó con pseudónimo y erratas para que no lo descubrieran, pero con una palabra «clave» para identificarlo, la gallega botafumeiro.

EFEcaf/am(Foto)