Santa Cruz de Tenerife, 6 nov (EFE).
– Varias de las 120 víctimas del caso Tradex, consistente en una presunta estafa piramidal que ofrecía altas rentabilidades y que dejó deudas por cerca de tres millones de euros, han declarado que las ganancias que recibieron de sus primeras inversiones las cobraron en efectivo en las oficinas de la entidad que dirigía el principal encausado, Mukesh Daswani.
En la segunda jornada del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha testificado un inversor que llegó a perder 52.
000 euros de sucesivas operaciones, a lo que se sumaría el supuesto 50% de beneficios.
Con el primer contrato sí percibió el 10% pero luego apenas le entregaban entre 500 ó 1.
000 euros por sucesivas aportaciones que llevó a cabo por un máximo de 5.
000 euros.
Otro denunciante contó en el juicio que decidió participar en este negocio después de que lo convencieran unos amigos, quienes le presentaron a Daswani, al principio cuando tenía su oficina en el Parque Bulevar, desde donde luego se desplazó a otra mayor en la calle del Castillo.
Hasta que el sistema colapsó en junio de 2022, este cliente entregó “importantes” cantidades de dinero de sus hermanos y de su madre, que padece graves problemas de movilidad y salud, sin recibir los beneficios prometidos, por lo que cifra en 10.
000 euros el perjuicio causado.
Desconocía una supuesta transferencia a nombre de su padre de 500 euros, que le extrañaba aún más cuando resulta que éste nunca había participado en el negocio.
Desde 2021 llegó a realizar varias inversiones por valor de 10.
000 euros cada una, de las cuales las primeras arrojaron los beneficios prometidos, que siempre tenía que ir a recoger en efectivo a sus oficinas, por lo que decidió continuar participando en el negocio.
Al igual que el resto denunciantes dijo que cada cierto tiempo le remitían por medio de whatsapp pantallazos en los que se reflejaba cómo supuestamente iban creciendo sus inversiones.
Este denunciante participó en un curso que ofrecía la entidad a través de uno de los testigos que declaró el miércoles, para formarlo sobre inversiones en bolsa.
Además de Daswani asegura que también conoció a un tesorero y a un comercial, puesto este último que le ofrecieron ejercer.
Otro afectado ha contado que conoció al acusado en la pequeña oficina que tenía al principio, hasta que se trasladó a otra mayor, lo que convencía a los clientes de que el negocio era próspero y sólido.
En total llegó a invertir hasta 28.
000 euros desde principios de 2021, de los que recuperó 20.
000.
Su mujer perdió otros 8.
000 euros.
El Ministerio Público solicita que se le imponga al principal procesado 12 años de prisión, ocho por el cargo de estafa agravada y cuatro por frustración en la ejecución dadas las dificultades para cobrar las deudas.
Al otro encausado se le pide 6 y 3,5 años por los mismos presuntos delitos, y a ambos, la devolución de las cantidades defraudadas más intereses, al igual que a la encausada se le exige que pague los más de 300.
000 euros recibidos.
Según la tesis de Fiscalía, cuando los procesados se dieron cuenta de que se iba a producir un colapso, habrían llevado a cabo operaciones para salvaguardar sus bienes, vendiéndolos a terceros y abriendo cuentas en los Emiratos Árabes, donde uno de ellos intentó sustraerse de la acción de la Justicia.
También abrieron cuentas corrientes en Lituania y Reino Unido con fondos que eran convertidos en criptomonedas en una plataforma cuyo domicilio estaba situado en las Islas Seychelles.
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