Santa Cruz de Tenerife, 10 dic (EFE).
– El pleno del Parlamento de Canarias ha rechazado este miércoles una moción del PSOE contra el buzón de denuncias anónimas de CEOE Tenerife sobre bajas fraudulentas y absentismo laboral, en un debate en el que los socialistas han recibido acusaciones de intentar «criminalizar a los empresarios» por parte de grupos del gobierno y Vox, que no ven ilegalidades en la iniciativa empresarial.
En la moción, apoyada por PSOE y Nueva Canarias, se pedía la retirada de este buzón y que el Gobierno de Canarias pusiera en marcha un proceso sancionador al considerar que carece de base legal y vulnera derechos fundamentales de los trabajadores.
El diputado Gustavo Santana acusó a la patronal de señalar y criminalizar tanto a los trabajadores y trabajadoras de baja médica como a los facultativos, al mezclar el absentismo como derecho con un supuesto absentismo fraudulento que es inferior al 1%.
Con las denuncias anónimas no se sabe quién es el denunciante, incluso podría ser el propio empresario, y se deja desprotegido al trabajador denunciado, además de que se vulnera la protección de datos, afirmó.
La diputada de NC Natalia Santana acusó al Gobierno de someterse a una patronal que criminaliza a los trabajadores que enferman, creando un buzón para que unos trabajadores denuncien a otros recopilando datos sin garantía ni consentimiento «para señalarlos sin garantía, sin control y sin base legal», vulnerando sus derechos.
Sin embargo, para el diputado de CC Francisco Linares este buzón es «un canal de participación ciudadana» que persigue acabar con «el absentismo fraudulento» y contra el que no hay argumentos «técnicos, jurídicos ni administrativos».
El representante del PP, Carlos Esther, acusó al PSOE de «criminalizar a los empresarios», cuando este buzón «no causa ningún tipo de mal», solo perseguir el absentismo laboral fraudulento, que es «una lacra» para la productividad.
Paula Jover, de Vox, también acusó a los socialistas de atacar a los empresarios y defendió el buzón como «un canal ético de denuncia interna» amparado por las directivas europeas.
Jesús Ramos Chinea, de ASG, pidió no demonizar a nadie y dejar este asunto «en manos del diálogo social» y Raúl Acosta, de AHI, sostuvo que «no hay base legal» para que el Parlamento actúe de fiscalizador.
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