Santa Cruz de Tenerife, 24 mar (EFE).
– Un estudio basado en 12.
254 casos ha analizado los desenlaces fatales asociados al uso de la clozapina en pacientes con esquizofrenia y ha identificado diferencias según la edad, con mayor peso de complicaciones médicas en adultos de mediana edad y mayor incidencia de suicidio en pacientes jóvenes.
La investigación, realizada por Carlos de las Cuevas y Emilio J.
Sanz, de la Universidad de La Laguna, junto a José de León, se basa en datos de Organización Mundial de la Salud recogidos en la base de farmacovigilancia VigiBase y ha sido publicada en la revista Psychiatry Research, según ha informado la universidad en un comunicado.
El análisis comparó 7.
874 casos de adultos de mediana edad (45-64 años) con 4.
380 adultos jóvenes (18-44 años) y detectó que las complicaciones respiratorias relacionadas con problemas de deglución representan el 12,5 % de los fallecimientos en el primer grupo, frente al 5,6 % en los más jóvenes.
Además, en los pacientes de mediana edad se observaron con mayor frecuencia otras causas como la leucocitosis (7,5 % frente al 3,7 %), la neoplasia o el infarto de miocardio, mientras que el suicidio consumado, la embolia pulmonar o la miocarditis presentan menor peso relativo en este grupo.
Por el contrario, el suicidio aparece con mayor incidencia en adultos jóvenes, lo que los investigadores vinculan a la mayor vulnerabilidad en las primeras fases de la enfermedad y al impacto en la vida personal, académica o laboral.
Según De las Cuevas, la neumonía es una de las complicaciones más asociadas a la clozapina y puede convertirse en una causa relevante de mortalidad en determinados grupos de edad, especialmente en pacientes con mayor carga de enfermedad y factores de riesgo como tabaquismo o trastornos metabólicos.
El estudio subraya que la clozapina sigue siendo el antipsicótico más eficaz para la esquizofrenia resistente y el único que ha demostrado reducir el riesgo de conducta suicida, aunque continúa infrautilizándose por el temor a sus efectos adversos.
Los investigadores destacan que el objetivo es mejorar el conocimiento de estos riesgos para facilitar un uso más seguro del tratamiento, no desalentar su utilización.
EFEbrr/acp