Acepta un año y nueve meses de cárcel por la estafa de 46.000 euros

Santa Cruz de Tenerife, 25 mar (EFE).

– Un hombre ha aceptado este miércoles la pena de un año y nueve meses de cárcel por extraer a lo largo de un mes 46.

000 euros de la cuenta de una mujer a la que accedió a través de la banca digital y su tarjeta con las claves que le había facilitado el hijo de la víctima que era amigo suyo.

Entre mayo y junio de 2021 el encausado realizó hasta cuarenta operaciones con cantidades que normalmente eran de 999 euros como mínimo y 2.

000 como máximo que ingresaba en su propia cuenta y de los que luego se quedaba con una parte y entregaba el resto al hijo de la víctima actualmente en paradero desconocido.

Una vez que quedó clara la responsabilidad penal por medio de esta sentencia de conformidad, se continuó con la vista para aclarar quién debe abonar este dinero al mantener la Fiscalía y acusación particular que le corresponde a la entidad bancaria, mientras que la representación de ésta dice que debe hacerlo el condenado.

Éste último indicó que el amigo era conocedor de que su madre había cobrado una cantidad importante de dinero y le facilitó las distintas claves y PIN para poder extraer el dinero con las tarjetas y luego repartirse el dinero, lo que su amigo le aseguró que había hecho antes de forma habitual.

La madre afirmó que el dinero provenía de la venta de una casa, que por consejo de la gerente del banco lo puso en una cuenta aparte y que un día le llamó ésta para decirle que le habían robado y acto seguido “me cogí un gran disgusto” y puso una denuncia en la policía como le aconsejaron.

“Confiaba en el banco pero me falló, si lo llego a saber hubiese dejado el dinero en mi casa.

Ellos eran los responsables de guardarlo y desde entonces me he quedado sin dinero y sin salud”, ha declarado la mujer.

La mujer dice que su hijo solo usaba la tarjeta en momentos puntuales, con su permiso, por cantidades que no superaban los 50 euros y que siempre se los devolvía, por lo que no tiene constancia de que haya sido el responsable, que nunca echó en falta el móvil ni la tarjeta y no sabe cómo accedieron a sus claves.

La gerente del banco ha indicado que la mujer no se manejaba bien con la banca digital y ni siquiera sabía sacar dinero de los cajeros, lo que no quería decir que apreciara que sufría algún tipo de trastorno o incapacidad y que la responsabilidad del banco se limita a supervisar cada cierto tiempo los movimientos en las cuentas.

El fiscal y la acusación culpan a la entidad de “falta de diligencia” especialmente cuando sabían que tenía un hijo con problemas de drogas que cada cierto tiempo extraía cantidades importantes de hasta 1.

000 euros, que se llegaron a hacer 14 transferencias al día y que su madre “era demasiado confiada”.

La defensa del banco sin embargo cree que se actuó con todas las garantías y medidas de seguridad precisas, la cliente tuvo a su disposición la información precisa, no hubo hackeo, ni un error informático y tampoco se puede apelar a motivos de edad ya que entonces tenía 68 años.

En principio la Fiscalía pedía al acusado que actualmente está en prisión tres años de cárcel y devolver la cantidad más intereses aunque luego modificó sus conclusiones y mantuvo que el banco debía ser considerado responsable civil subsidiario por lo que dada la insolvencia del procesado pagaría el total de la estafa.

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