Santa Cruz de Tenerife, 24 ago (EFE).
– El Cabildo de Tenerife ha instalado 108 cajas refugio para favorecer la recuperación de las poblaciones de murciélagos en los pinares de la corona forestal afectados por el incendio de 2023, con especial atención al orejudo canario y la barbastela canaria, dos de los quirópteros más amenazados de las islas.
La corporación ha detallado este lunes en un comunicado que desarrolla desde hace dos años un programa de seguimiento científico mediante tecnologías acústicas y refugios artificiales con los que pretende compensar la pérdida temporal de lugares utilizados por estos animales y favorecer la recolonización de los pinares.
El programa se puso en marcha tras el incendio forestal de agosto de 2023, que afectó a 14.
751 hectáreas de monte de Tenerife y alteró el hábitat disponible para estas especies.
Los resultados preliminares obtenidos durante los dos años de estudio han permitido ampliar el conocimiento sobre la distribución y actividad del orejudo canario (Plecotus teneriffae) y la barbastela canaria (Barbastella barbastellus guanchae) en la corona forestal.
Según el Cabildo, los datos confirman la importancia de los pinares para ambas especies, con niveles de presencia y actividad que en determinados sectores superan los registrados en otros ecosistemas estudiados.
El orejudo canario, endémico del archipiélago, está catalogado como «en peligro crítico» en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) debido a su reducida distribución y al declive de sus poblaciones.
La barbastela canaria, por su parte, es una subespecie exclusiva de Canarias y constituye, junto al orejudo, una de las principales especies objeto del seguimiento desarrollado en los pinares tinerfeños.
En Tenerife habitan además otras cuatro especies de quirópteros: el murciélago de Madeira, endémico de la Macaronesia; el nóctulo pequeño; el murciélago montañero y el murciélago rabudo.
La consejera insular de Medio Natural, Blanca Pérez, ha destacado la utilidad de estos mamíferos como bioindicadores debido a su sensibilidad ante los cambios ambientales, lo que permite emplear su evolución para evaluar el estado de conservación y regeneración de los pinares tras perturbaciones como los incendios.
Los murciélagos también desempeñan una función de control natural de las poblaciones de insectos de las que se alimentan, contribuyendo al equilibrio de los ecosistemas forestales.
El programa cuenta con la colaboración de la Iniciativa de Recerca de la Biodiversitat de les Illes (IRBI), especializada en la conservación de murciélagos en territorios insulares, y toma como referencia experiencias desarrolladas previamente en Baleares con cajas refugio y seguimiento científico.
Los datos recopilados servirán además para establecer las bases de programas de seguimiento a largo plazo de las poblaciones de quirópteros asociadas a los pinares de Tenerife.
EFEcmg/jmor