Piden 44 años de cárcel por amenazar y agredir a su expareja y matar a su hermano

Santa Cruz de Tenerife, 23 sep (EFE).

– Un hombre acusado de amenazas y asesinato, tanto en grado de tentativa como consumado, se enfrenta a 44 años de cárcel que son los que le pide la Fiscalía por los tres delitos en el juicio con jurado popular que comenzará el próximo lunes en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife y se prolongará hasta el 7 de octubre.

En concreto, la Fiscalía le pide cuatro años por las amenazas; 15 años de cárcel por asesinato en grado de tentativa y 25 por el asesinato consumado.

El Ministerio Público le atribuye haber acabado con la vida del hermano de su expareja con quien ella se fue a vivir ante los episodios violentos que sufría y que fue asaltado cuando iba a buscar ayuda después de que entrara en su vivienda con un cuchillo.

La Fiscalía pide tener en cuenta la agravante de reincidencia, parentesco y género en los dos primeros delitos, imponer órdenes de alejamiento, prohibición comunicarse con su expareja durante 4 años y el pago de 20.

000 por las lesiones físicas causadas, 25.

000 por las psicológicas y 200.

000 por la muerte.

Los hechos tuvieron lugar en noviembre de 2024 en la localidad en Guía de Isora pero el procesado no fue detenido hasta el 1 de diciembre siguiente tras haber huido a Gran Canaria y desde entonces está en prisión provisional.

Según el relato fiscal, el encausado mantuvo una relación sentimental con la hermana de la víctima que duró dos años, periodo en el que al parecer quería ejercer un control total sobre la mujer.

Como ejemplo, la Fiscalía cita un episodio en el que presuntamente el acusado exhibió una navaja a un hombre si miraba a la mujer, actitud que preocupó tanto a la mujer como a su hermano.

Los celos llegaban al punto de que iba casi todos los días a recogerla a la salida de su jornada laboral y en una ocasión se presentó antes de que acabara el turno y amenazó con la navaja a los compañeros de trabajo, lo que motivó que el hermano de la mujer le recomendara que era peligroso y que lo abandonara.

La mujer se fue a vivir con su hermano y en una de las madrugadas, el acusado con un cuchillo de veinte centímetros entró por la ventana y supuestamente amenazó con matarlos a los dos.

La Fiscalía indica que se abalanzó sobre ella y le clavó el cuchillo en la cadera y muslo y mientras el hermano salió a la calle en busca de ayuda, el acusado le alcanzó en la calle y le asestó también otras dos puñaladas, una en el muslo y otra en el tórax y le atravesó el corazón y llegó al hígado, por lo que fue mortal de necesidad.

El procesado huyó regresando pocos después al ver que había dejado su teléfono que buscó incluso debajo del cuerpo de la víctima mientras la hermana gritaba aterrada temiendo por la vida de su hermano.

El encausado no consiguió encontrar su móvil por lo que huyó de forma apresurada del lugar y se trasladó a Gran Canaria, hasta que regresó y fue detenido en una parada de guaguas.

La mujer sufrió varias lesiones que tardaron 180 días en curar y aún hoy tiene dos cicatrices y sufre estrés postraumático que se manifiesta en malestar psicológico, recuerdos angustiosos, alteración del sueño, hipervigilancia y negatividad, cuyos síntomas más graves se han extendido durante más de 400 días.

Durante todas estas jornadas está previsto que declare una lista de alrededor de medio centenar de testigos, entre vecinos, familiares, peritos, guardias civiles y personas que de una forma u otra están relacionadas con el incidente.

El acusado cuenta con antecedentes penales computables por haber sido condenado a un delito de violencia sobre la mujer por amenazas en el ámbito de la violencia de género imponiéndole entonces una pena de 50 días de trabajo a favor de la comunidad.

En ese momento también se le prohibió llevar armas y se le impuso una orden de alejamiento a quien entonces fue la víctima.

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