Las Palmas de Gran Canaria, 19 oct (EFE).
– Mujeres cada vez más jóvenes son víctimas del cáncer de mama metastásico, un mal cuya incidencia crece entre grupos de edades en que tradicionalmente casi no se daba, de 35 años o menos, y que hoy por hoy conviene alertar para que vigilen la aparición de posibles síntomas a fin de evitar daños que suelen ser más graves que entre pacientes mayores.
Ello debido a que la despreocupación que provoca la idea extendida de que es una enfermedad que padecen sobre todo quienes pasan de los 40 años conduce a que cuando se detecta en mujeres de menos edad sea en etapas ya avanzadas en las que las terapias capaces de atajarlo y garantizar la supervivencia pueden no llegar a tiempo de ser efectivas, ha alertado este lunes el Colegio de Médicos de Las Palmas.
Organización que aboga por que tanto las plantillas médicas de Atención Primaria del sistema sanitario como las propias mujeres jóvenes presten atención a eventuales indicios de la patología, como aparición de bultos o molestias de origen desconocido en la zona mamaria, para posibilitar, en su caso, una detección temprana que es determinante para salvar vidas y evitar secuelas lo más posible.
Porque la realidad es que, incluso cuando alguien tiene sospechas de padecer cáncer de mama por ciertos síntomas, «a veces el miedo nos para» a la hora de dar el paso de investigar si en verdad hay señales de la enfermedad, «pero hay que consultar siempre», ha sentenciado, tajante, la oncóloga del hospital Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria Elisenda Llabrés.
Quien ha querido hacer «un llamamiento a los médicos de Atención Primaria y a las pacientes para que, si se notan un bulto en la mama que va creciendo, consulten» y tengan más opciones de prolongar su existencia y hacerlo con más calidad de vida.
Calidad de vida que se busca promover e incrementar como uno de los objetivos troncales de la atención sanitaria a pacientes de cáncer de mama, y en pos de la cual, de hecho, el Colegio de Médicos de Las Palmas ha organizado para el jueves 22 de octubre una Jornada de Cáncer de Mama Metastásico concebida como espacio de encuentro de profesionales de la salud, pacientes con ese mal y sus familiares.
Puesto que «hemos querido plantear un encuentro que vaya más allá de dar solo explicaciones médicas, que son necesarias, para también escuchar las necesidades del paciente», ha destacado Elízabeth Hernández, presidenta del colegio profesional.
Hernández ha explicado que, «cuando hablamos de cáncer, solemos centrarnos muchas veces en el diagnóstico, en los tratamientos, en los grandes avances médicos que hemos tenido, y todas estas cuestiones son fundamentales, pero hay otra pregunta que también debemos hacernos: ¿Cómo afecta la enfermedad a la vida de las mujeres que la padecen?».
Una pregunta que alude -ha precisado- a «cosas tan importantes como el bienestar emocional, las relaciones personales o aspectos tan importantes como la intimidad y la sexualidad, que pueden quedar, de alguna manera, en un segundo plano» cuando se trabaja en la atención a quienes padecen cáncer y que deben ser tenidos en cuenta.
Y corrobora esa necesidad la opinión de las propias pacientes, de las que se ha hecho eco, en un mensaje grabado en vídeo que se ha emitido en la presentación de la jornada del jueves, Eugenia Ros, integrante de la junta directiva de la Asociación Española de Cáncer de Mama Metastásico a la que se diagnosticó la enfermedad cinco años atrás.
«Cuando hablamos de cáncer, podemos hablar de tratamientos, de pruebas, de supervivencia, pero hay una parte de nuestra vida de la que todavía nos cuesta mucho hablar, y es de la intimidad y la sexualidad, y es necesario que estas cuestiones tengan también un espacio, también en todo lo que tiene que ver con la atención sanitaria», ha afirmado Eugenia Ros,Quien ha apostillado: «Porque es cierto que vivir más es fundamental, pero vivir mejor también lo es».
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