Las unidades especializadas en Canarias registraron 2.770 ingresos por ictus en 2025

Santa Cruz de Tenerife, 28 oct (EFE).

– Las unidades hospitalarias especializadas en ictus del Servicio Canario de la Salud (SCS) registraron en 2025 un total de 2.

770 ingresos, lo que supuso un aumento de aproximadamente el 3% con respeto al año anterior.

El dato lo aporta la Consejería de Sanidad en vísperas del Día Mundial del Ictus, a propósito del cual recuerda la importancia de controlar los factores de riesgo cardiovascular y mantener hábitos de vida saludables.

El ictus es una enfermedad cerebrovascular que se produce por la interrupción del flujo sanguíneo en el cerebro y provoca una alteración brusca de la función neurológica.

Se trata de la segunda causa de muerte, la tercera de discapacidad y una de las principales causas de demencia adquirida en adultos, recuerda Sanidad en un comunicado.

En Canarias, el 76% de los ictus registrados en 2025 fueron de tipo isquémico, es decir, originados por la obstrucción de un vaso sanguíneo, mientras que el 24% fueron hemorrágicos, causados por la rotura de un vaso.

En cuanto a la distribución por sexo, los ictus isquémicos afectaron a 1.

190 hombres y 911 mujeres y los hemorrágicos a 373 hombres y 296 mujeres.

Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), alrededor de 120.

000 personas sufren un ictus en España cada año, fallecen alrededor de 25.

000 por esta enfermedad y un 30% de las que sobreviven quedan en situación de dependencia funcional, constatándose una mayor morbimortalidad en las mujeres.

La Consejería de Sanidad recuerda la importancia de adoptar hábitos de vida saludables y de actuar de manera inmediata ante cualquier síntoma sospechoso.

La evidencia científica demuestra que la detección precoz y el tratamiento urgente no solo salvan vidas, sino que permiten reducir las secuelas neurológicas, evitar la discapacidad a largo plazo y prevenir el desarrollo de demencia asociada al ictus.

La atención al ictus en Canarias se enmarca dentro del Programa de Prevención y Control de la Enfermedad Aterosclerótica del Servicio Canario de la Salud y se basa en la evidencia de que el daño cerebral aumenta con cada minuto que pasa sin restablecer la circulación sanguínea.

La edad es uno de los factores de riesgo principales, por lo que se espera que la incidencia siga en aumento, dado el creciente envejecimiento que está experimentando la población.

Pero el ictus no afecta únicamente a personas de edad avanzada, ocurre en todos los grupos de edad, incluida la edad pediátrica y adolescencia, aunque es mucho menos frecuente.

Así, uno de los pilares de la atención al ictus es el control adecuado de los factores de riesgo cardiovascular como hipertensión arterial, diabetes mellitus e hipercolesterolemia, detectar y tratar la fibrilación auricular cuando esté presente, así como mantener hábitos de vida saludables.

También influyen factores psicosociales, como condicionantes sociales, de género, económicos y educativos.

Debe sospecharse la posibilidad de estar ante un episodio de ictus si aparecen algunos de los siguientes síntomas: pérdida de fuerza repentina en cara, brazo o pierna, especialmente si afecta a un solo lado del cuerpo; pérdida de sensibilidad u hormigueo, habitualmente en un lado del cuerpo, o asimetría facial.

También son signos de alarma la confusión repentina o problemas en el habla o en la comprensión; dificultad repentina para caminar, mareos o pérdida de equilibrio o de la coordinación; pérdida repentina de visión en uno o ambos ojos, o visión doble; cefalea intensa, repentina, sin causa conocida, a veces relacionada con un esfuerzo.

EFEjmor/acp