Santa Cruz de Tenerife, 29 oct (EFE).
– El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) ha confirmado la condena a 13 años de cárcel impuesta a un hombre por violar y robar con violencia a una mujer de 74 años en su apartamento de Arona en mayo de 2018.
La condena comprende nueve años de prisión por la violación, cuatro por el robo con violencia y una multa de 360 euros por las lesiones, además de siete años de libertad vigilada tras salir de la cárcel.
El condenado deberá indemnizar a los herederos de la víctima con 30.
000 euros por los daños morales y físicos y otros 3.
500 euros por los objetos sustraídos.
La defensa recurrió al considerar que no había pruebas suficientes para identificar al acusado como autor de los hechos, pero el TSJC sostiene que la condena se apoya en los resultados del análisis de ADN, las imágenes de las cámaras de seguridad y las declaraciones de la víctima.
El tribunal otorga plena credibilidad al testimonio de la mujer, quien reconoció al agresor en las imágenes de seguridad de los apartamentos y falleció meses después por causas ajenas a estos hechos.
A estas pruebas se suma que el acusado apareció días más tarde en las redes sociales con la misma ropa que llevaba durante el ataque y que fue reconocido por la empresa de trabajo temporal a través de la cual trabajaba entonces en un hotel.
La policía también lo conocía por haber protagonizado un altercado poco antes y le atribuía otro robo en las inmediaciones del apartamento.
Según la investigación policial, el hombre accedió a la vivienda tras trepar por un muro de casi dos metros, se sentó junto a la mujer, le puso el brazo por encima y le propinó un puñetazo en un ojo que la hizo caer al suelo.
Después la agarró del brazo y la arrastró hasta el dormitorio, donde la violó en varias ocasiones.
El agresor aprovechó el temor que había causado a la víctima para sustraerle el teléfono móvil y dinero en efectivo, y registró el domicilio hasta encontrar una caja fuerte que la mujer abrió.
De ella se llevó dinero y tres piezas de joyería, además de hacerse con las llaves de la vivienda.
Como consecuencia del ataque, la víctima sufrió lesiones en un ojo, las piernas y los muslos que, según los peritos, eran compatibles con su relato.
Las personas que la atendieron inicialmente corroboraron su estado de nerviosismo y que las heridas hicieron necesario su ingreso hospitalario.
En su declaración, la mujer señaló que el agresor no aparentaba estar bajo los efectos del alcohol o de las drogas y que vestía de forma adecuada.
La defensa solicitó la absolución y la aplicación de la atenuante de dilaciones indebidas, que sí ha sido apreciada.
EFE1012088nra/acp