Santa Cruz De Tenerife, 1 oct (EFE).
– El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha solicitado a la Dirección General de Tráfico un año de plazo para aplicar la nueva normativa de semáforos que entra en vigor este jueves, con el fin de poder llevar a cabo un análisis exhaustivo que garantice la seguridad de la ciudadanía.
El alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, destaca en un comunicado que “la seguridad de la ciudadanía es un objetivo prioritario, por lo que la aplicación de cualquier medida debe incluir un estudio pormenorizado para que se pueda acometer con todas las garantías”.
Asimismo, insiste en que el reducido margen de tiempo desde la aprobación del Real Decreto del pasado 24 de junio que modifica el Reglamento General de Circulación «impide que se pueda llevar a cabo una actuación compleja sin poner en riesgo la movilidad y la seguridad de los residentes y visitantes de la ciudad”.
Por su parte la edil de Movilidad, Evelyn Alonso, afirma que la nueva normativa de la Dirección General de Tráfico, cuya ejecución recae en los ayuntamientos, incluye cambios importantes en los pasos para peatones con semáforo al establecer que la luz ámbar intermitente no coincida con la verde para viandantes.
Añade que esta medida, además de obligar a la actuación física sobre la actual semaforización, afecta a la mayoría de los cruces de la red municipal, en concreto a 138, y requiere de alrededor de 262 actuaciones, por lo que se tendrá que intervenir sobre más de 122 instalaciones y modificar la programación en al menos 59 cruces.
«Esto hace imposible que se pueda abordar la medida con una actuación estandarizada, siendo necesaria una revisión individualizada de cada cruce, mientras que en las intersecciones críticas se tendrán que efectuar estudios y simulaciones de tráfico para evaluar previamente las consecuencias de las diferentes alternativas para evitar afectaciones tanto en materia de movilidad como de seguridad», afirma la concejal.
Evelyn Alonso afirma que la valoración de la efectividad de la medida resulta todavía más necesaria teniendo en cuenta los efectos negativos en el tráfico y la seguridad que se han detectado en pruebas iniciales llevadas a cabo en la ciudad.
La modificación de las secuencias semafóricas de la nueva normativa afecta a los tiempos de ciclo, a la coordinación entre intersecciones, al reparto de tiempos entre movimientos y a la capacidad global de la red.
Por ello, desde el Ayuntamiento se incide en evaluar las consecuencias de las diferentes alternativas mediante una revisión individualizada de los cruces, así como realizar estudios y simulaciones de tráfico.
Asimismo, la aplicación de estas medidas requiere de un proceso de adaptación material de la infraestructura pública existente, que exige planificación, suministro, instalación, programación, pruebas y puesta en servicio, además de una inversión económica, agrega el consistorio.
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